La revolución de las plataformas financieras está en marcha y transformará la vida de los mexicanos.

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Al comparar los servicios financieros en México con los del primer mundo, sus deficiencias son notorias: millones de personas sin acceso a servicios, tasas de interés muy altas para acreditados y muy bajas para ahorradores, millones de quejas anuales por mal servicio, y un exceso de transacciones realizadas con efectivo. Cada uno de esos problemas es un lastre que hace tremendamente difícil que los mexicanos y nuestras empresas saquemos provecho de nuestra capacidad para trabajar, generar riqueza y hacerla crecer, perpetuando así el ambiente de pobreza que nos rodea.

 

Ante este gran problema, surge una gran oportunidad: la revolución generada por las plataformas financieras. Estas plataformas, por ejemplo, han reducido a minutos los trámites crediticios que antes llevaban meses, han dado acceso universal a productos de inversión de alto rendimiento y bajo riesgo, y han digitalizado las transacciones, haciendo innecesario el cargar con efectivo y dando visibilidad a la vida financiera de las personas. Estos cambios se han dado a gran escala en países europeos, en Estados Unidos y en una gran parte de Asia, principalmente en China. Ahora es el turno para México.

 

Una plataforma es, por definición, una estructura capaz de crecer de manera exponencial, cada vez con menor costo por cliente. En finanzas, para lograr ese efecto se requiere de fuertes inversiones en tecnología (infraestructura, ciencia de datos, interfases y aplicaciones), figuras regulatorias adecuadas, y capacidad de atraer capital masivo para generar alto crecimiento con niveles bajos de riesgo. Por si fuera poco, esta revolución está siendo liderada en todo el mundo por emprendedores que desafían el estatus quo y que ponen el beneficio de sus clientes en el centro de su universo.

 

Todos los elementos anteriores están presentes en México con más fuerza que nunca. El acceso a alta tecnología se ha simplificado con los servicios en la nube. Las nuevas figuras creadas en la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera facilitan el acceso a nuevos jugadores; las figuras consolidadas, como Institución de Banca Múltiple y Sociedad Financiera Popular, han evolucionado para facultar el uso de la nueva tecnología manteniendo sus ventajas normativas (pago de intereses en ahorro, uso de fondos para realizar préstamos y seguros al ahorro). El capital de riesgo está fluyendo a nuestro país de forma sin precedente, con una fuerte especialización en tecnología financiera. Estas nuevas capacidades sin duda se combinarán para cambiar la cara de nuestros servicios financieros.

 

En Crediclub tenemos la fortuna de estar en el epicentro de esta revolución. Somos resultado de un proyecto emprendedor, apoyado por ejecutivos de los mayores fondos de capital del mundo. Tenemos la figura regulatoria y la mezcla de fuentes de financiamiento ideal para crecer de forma sostenible. Nuestro historial, desempeño y organización nos coloca en la categoría de “bajo riesgo” por las más prestigiadas calificadoras. Contamos con tecnología de punta y con el equipo ideal para sacarle el máximo provecho. Y, sobre todo, tenemos el mayor estándar de honestidad y un firme propósito de mejorar la calidad de vida de nuestros clientes.

 

Creemos firmemente que los buenos servicios financieros son esenciales para mejorar la calidad de vida de las personas. Esperamos con júbilo que la revolución de las plataformas financieras se refleje muy pronto en servicios de clase mundial para los mexicanos, y nos honra ser parte de esta revolución.

 

Artículo por: Juan Francisco Fernández y Gabriel Ruelas, co-fundadores de Crediclub.

 

Photo by Edi Kurniawan on Unsplash

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